Un teléfono inútil (tercera parte)

Estás saliendo del trabajo, tu intención primera sería ir al coche a recoger tu almuerzo “tupperwareado” (la palabra no existe, pero tranquilos la vamos a popularizar entre todos, para ello dejaré la definición, dígase de un elemento que ha sido encerrado dentro de tupperware o cacharro de plástico), pero esa mañana si algo precisamente te faltó fue tiempo, con lo que te quedaste sin refrigerio, así que a medio camino de llegar a tu coche te das media vuelta e intentas recordar la última vez que fuiste a comer por la zona, en verdad ni lo recuerdas, porque el jefe nunca invita, la empresa tampoco y tu bolsillo mucho menos.

Aclaración; Tupperware es el nombre de una empresa americana que se dedica a la fabricación de unos recipientes estancos, para la conservación de los alimentos, cuando decimos tupperware nos referimos a estos cacharritos de plástico.

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Escaneas la zona y encuentras un DIA (un supermercado económico), te alegras, y tu estómago aún más porque siente que no pasará las próximas horas vacío, como la cuenta de tu banco. No sabes exactamente porque, quizás el bombardeo mediático hace que en ese momento recuerdes: “¿Tiene ya su cuenta NARANJA?” Esa inconfundible voz de Matías Prat recorre tu mente, en verdad es bonita, al menos a mi me gusta (por cierto si a algún español le interesa una cuenta sin comisiones ni ningún tipo de gasto por transferencias … que me lo diga, que con el PLAN AMIGO si domicilias la nómina te dan 50€ para ti y otros 50€). Tras esta breve pausa publicitaria de nuestro patrocinador, seguimos. Te acercas al DIA, entras, y como ya suele ser típico de estos antros, el sitio esta desolado, ves la cajera sacando la cabeza por la puerta de la almacén, y no podía faltarle su pitillo, empiezas a buscar tu bocado y en el camino, sólo encuentras suciedad y desorden, piensas: “Si así está la tienda, como tendrán el almacén”. Observas que en la cabezera del lineal hay latas de atún en oferta, 30 céntimos la unidad ¿Qué le pondrán? Si la lata casi ya lo vale! Pronto descubres el porque, a la fecha de caducidad le quedan apenas 15 días para expirar, en fin, ya tienes el contenido, ahora te falta el contienente, como un explorador en medio de la selva intentas salvar los palets y cajas sin colocar así como unas luces navideñas que entorpecen, colgando del techo al suelo, si las dejan un poco más van a servir para el próximo año, después de salvar todo esos obstáculos llegas a la sección del pan, en ese instante tienes la sensación de revivir los antiguos reportajes de la Rusia comunista, en que los almacenes tenían de todo menos algo. Casi de casualidad o descuido, observas que hay una barrita pequeña dentro del horno, piensas: “vaya, tan despistados están que ni el pan han sacado del horno”, no tienes reparos, abres el horno y tomas la barrita, ya tienes tu tentempié. Te diriges a la caja, y como era de esperar la única dependienta del super sigue fumando en la trastienda, como si no te hubiera visto ya lanzas un: “¿Me puede cobrar alguien?” en el aire, ella que finalmente hace ver que te ha sentido aparca su ocioso pitillo y viene hacia ti, se nota que le has cortado su cigarrillo y lo ves en su cara mientras se dirige a ti, no precisamente con una cara de muchos amigos, tu por dentro piensas, ni que me estuviera haciendo un favor por cobrarme. Llega ante ti, y ve lo que has tomado, con enorme desprecio te pregunta: ¿Sólo esto? Le respondes con un cortés: “No necesitaba nada más”, te está pasando los artículos por el escaner pero entonces se detiene, y se queda fijamente mirando la barrita y te levanta la mirada, preguntándote: “¿Esta barrita no estaría dentro del horno, verdad?”, tu le contestas: “Si, disculpe ¿Hay algún problema?”, su mirada por momentos se transforma y si antes era desprecio, ahora ya es puro odio, ella te responde con gran cinismo: “Mire usted es que esta barrita era para mi y la dejé dentro del horno”, tu que no tienes ganas de discutir y sabes que si no improvisas en ese momento te vas a quedar sin pan, con el ánimo que ella vea que las manos que han tocado la barrita no están precisamente limpias, no se te ocurre mejor cosa que descaradamente meterte las dos manos en la entrepierna, como si fuese lo más normal del mundo, acto seguido te restriegas la mano bajo tu nariz como si padecieras un resfriado, mientras le entonas: “Disculpe no podía saberlo, pero si era para usted …” tu sigues con tu número escénico y entonces llega la guinda final, tomas la barrita con tus manos y mientras se la estás entregando terminas diciéndole: “… puede quedársela”, no es asombro lo que refleja su cara, verdaderamente le falta poco por vomitar, ella completamente bloqueada por la situación, te contesta casi sin voz: “No, no tranquilo/a puede quedársela usted, ya haré más pan”, tu por dentro te estás descojonando, curioso modo como cambian las actitudes y reacciones humanas ante cosas así, ella termina pasando por el escaner el dichoso pan y tu aprovechas para sacar tu monedero, ups, surge un problema no llevas tu monedero en el bolsillo, lo más triste es que no llevas ni un triste euro encima para pagar la mísera compra, entonces recuerdas que olvidaste tu cartera en la guantera de tu vehículo, le pides a la chica que te disculpe un momento, que con las prisas no llevas dinero pero que en unos minutos vuelves, la chica ahora ya se mosquea pero no le toca mas que aceptar. Tu sales disparado/a por la puerta en busca de tu coche, sabes que no está lejos, tuerces a la derecha, todo recto y luego en la esquina otra vez a la izquierda,  ya sólo te quedan un centenar de metros pero no sin antes contemplar como la calzada esta extrañamente vacía, piensas ojalá hubiera estado así esto cuando he llegado, hay aparcamiento por todas partes, llegas al árbol donde habías estacionado tu coche y entonces surge la duda ¿Dónde esta mi coche? Eres desmemoriado/a pero en este caso no es así, tenías las referencias muy claras, después de dar vueltas por varios minutos, terminas por mirar el hueco de la plaza teóricamente ocupada por tu coche, atónito observas como un pequeña pegatina de dimensiones “microscópicas” esta pegada del revés en el suelo, te agachas, la tomas y efectivamente confirmas que tu coche no lo han robado, se te lo ha llevado la grúa!!

~ por Neoshinji en 31 Mayo, 2008.

Una respuesta to “Un teléfono inútil (tercera parte)”

  1. que es un tupperware??????

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